Formar redes espirituales de
personas y pequeñas comunidades de Fe, comprometidas a
renovar la dimensión contemplativa del Evangelio, en la
vida diaria, para vivir nuestras vidas ordinarias de una manera
extraordinaria en la Presencia del Señor, hacia la santidad,
por medio de la práctica de la Oración Centrante
(oración de silencio) y de la Lectio Divina.
Oración Contemplativa
La oración contemplativa es el
desarrollo normal de los dones del bautismo y la práctica
regular de la Lectio Divina. Podemos creer que la oración
es un pensamiento o sentimiento expresado en palabras. Pero
esto es sólo una expresión de la oración.
La oración contemplativa es la apertura de la mente y
el corazón - todo nuestro ser - a Dios, el Gran Misterio,
más allá de todo pensamiento, palabra o emoción.
Abrimos nuestra percepción a Dios quien sabemos por la
fe está dentro de nosotros, más cerca que el aliento,
el pensamiento, el escoger - más cerca que la conciencia
misma. La oración contemplativa es un proceso de purificación
interna la cual nos guía, si consentimos, a la Unión
Divina.
La Oración Centrante
es un método de oración en silencio que nos prepara
para recibir o facilitar el desarrollo de la Contemplación.
Nuestra atención e intención está centrada
en Dios.
La Oración Centrante (oración de silencio) consiste
en responder, abriéndonos en abandono, a la Presencia
y Acción de Dios dentro de nosotros. Fomenta el desarrollo
de la oración contemplativa preparando nuestras facultades
para cooperar con ese Don. Va profundizando y dando más
claridad a las distintas formas de oración, la activa,
verbal, discursiva, o afectiva, llevándolas hacia una:
ORACIÓN RECEPTIVA QUE ES
“DESCANSAR EN DIOS”
La Oración Centrante (oración de silencio) enriquece
y complementa otras formas de oración, no las excluye.
Y es a su vez una:
“RELACIÓN CON DIOS”.
Estas dos oraciones, Oración Centrante
(oración de silencio) y Lectio Divina, provienen de las
prácticas contemplativas cristianas, desde Moisés,
las Madres y los Padres del Desierto, los místicos cristianos,
y han sido actualizadas en un método sencillo de oración.
La oración centrante es la clave
del compromiso más extenso con la dimensión contemplativa
del Evangelio. Dos períodos de oración, de veinte
o treinata minutos cada uno, uno a primera hora y otro en medio
del día o en las primeras horas de la noche, mantienen
la reserva del silencio interior a un alto nivel en todo momento.
Una comunidad de fe es un gran apoyo
porque ofrece buen ejemplo, corrección y mutuo sotén
en la travesía espiritual. Pero lo que más ata
los lazos de la comunidad en la búsqueda comunitaria
de transformarse y llegar a unirse a dios, es la participación
en el Misterio de Cristo cuando se celebra la Liturgia, la Eucaristía
y se ora en silencio. La Presencia de Cristo es mutuamente compartida
por todos y se convierte en algo tangible en la comunidad, especialmente
cuato se reúne para una celebración o para un
trabajo o servicio para la gente necesitada.