ADVIENTO
Cada temporada litúrgica tiene un período de preparación
que nos dispone para la celebración de su fiesta culminante.
El tiempo de Adviento es la celebración de las tres venidas
de Cristo; Su advenimiento en forma humana, que es lo que primordialmente
enfoca la fiesta de Navidad, Su venida al fin del mundo, que es
uno de los temas ocultos que se alcanzan a percibir al fondo del
tema del Adviento y Su venida por medio de la gracia que santifica,
que es el advenimiento espiritual dentro de nuestros corazones
a través de la celebración eucarística del
Misterio Navidad Epifanía.
Su advenimiento en la gracia es Su nacimiento dentro de nosotros.
Esta venida enfatiza el impulso primordial de la liturgia, que
es la transmisión de la gracia que santifica y no solamente
la conmemoración de un hecho histórico. Así
la Liturgia comunica las gracias que se conmemoran en las temporadas
y fiestas litúrgicas. Estas giran alrededor de las tres
grandes ideas teológicas importantes contenidas en la revelación
de Jesús: luz, vida y amor Divinos.
El advenimiento de Cristo a nuestras vidas conscientes es el fruto
maduro del Misterio Navidad y Epifanía. Presupone la Presencia
de Cristo que ya está en nosotros, esperando a que la despierten.
Este Misterio nos invita a que tomemos posesión de lo que
de hecho nos pertenece. Por medio de la Encarnación de
Su Hijo, Dios se incorpora en la humanidad entera, pasada, presente
y futura, con Su propia majestad, dignidad y gracia, Cristo mora
dentro de nosotros de una manera misteriosa peo muy real. El propósito
principal de toda liturgia, de la oración y de los ritos,
es conducirnos a esa percepción de Su Presencia y unión
con nosotros. Las tres venidas de Cristo se basan en el hecho
de que nosotros estamos en Dios y Dios está en nosotros
y nos invitan a que dejemos atrás nuestras limitaciones
humanas para vivir la vida de Cristo.
María es la figura clave en Adviento. El tiempo de Adviento
es como el momento del embarazo en el que se manifiesta la nueva
vida. La luz de la Navidad crece en cada uno de nosotros a medida
que progresa la temporada de Adviento y se manifiesta a través
de iluminaciones reveladoras que anticipan la luz deslumbrante
del Misterio de la Navidad y la Epifanía.
La acción de Dios es siempre inesperada. Dios irrumpe en
las vidas de José y María y las voltea al revés.
El Adviento es tiempo de preparación, Dios preparó
el corazón de María con gracias increíbles
que culminaron en esa encrucijada que le permitió alcanzar
un nuevo nivel de entrega. Para dar vida física en su cuerpo
al Verbo de Dios, primero tenía que concebir y dar a luz
ese Verbo espiritualmente.
del Libro Misterio de Cristo
Fr. Thomas Keating O.C.S.O.