
SAN JUAN DE LA CRUZ
Su verdadero nombre era Juan
de Yepes y nació el 24 de junio de 1542 en Fontiveros,
pequeño pueblo abulense perteneciente a Castilla y León,
una comunidad autónoma de España. Murió su
padre cuando Juan tenía seis años; a los nueve años,
se trasladó con su madre al abulense pueblo de Medina del
Campo, en donde a los 17 años, ingresa en un colegio de
jesuitas para estudiar humanidades. El año 1563 toma los
hábitos de la orden religiosa Carmelita, adoptando el nuevo
nombre de fray Juan de san Matías; al año siguiente
se traslada a Salamanca para cursar estudios de teología
en su célebre universidad. En el año 1567 es ordenado
sacerdote, y adopta el nuevo y definitivo nombre de Juan de la
Cruz. Su ilustre paisana de Ávila, Teresa de Jesús,
trabó gran amistad con él y le integró en
el movimiento de la reforma carmelita que ella había iniciado.
En 1568 Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas
Descalzos, los cuales practicaban a ultranza la contemplación
y la austeridad. Unos años después, 1577, sus intentos
reformistas de las órdenes monásticas, le llevaron
a sufrir 9 meses de dura prisión en un convento de Toledo,
acusado de apóstata. De su cautiverio en aquella cárcel-convento
de Toledo, nace la composición de su obra cumbre: "Cántico
espiritual". En otras poesías se puede llegar a entrever
en lenguaje subliminal, el relato que hace de su astuta y sorprendente
huida en la madrugada del 15 de agosto de 1578, estando la fortaleza
sobre un peligroso acantilado sobre el Tajo profundo que ciñe
a Toledo. Para huir de la prisión conventual toledana,
contó con las influencias que ejerció su paisana
Teresa de Jesús, ante la duquesa de Alba. Con su huida
dio en refugiarse en un convento de Jaén y continuó
con la reforma carmelitana, fundando varios conventos por Andalucía.
En esta región llegó a ser nombrado Vicario Provincial
de la orden de Carmelitas Descalzos; pero el buen Juan siguió
con su obstinación de la reforma, lo que le llevó
a enfrentamientos con la jerarquía religiosa y a sufrir
nueva prisión en el convento de la Peñuela, en plena
Sierra Morena, en donde culminó la escritura de sus principales
obras literarias. Cuando por fin es excarcelado y se dispone a
cumplir con el traslado que se le impone a América, el
14 de diciembre de 1591, muere a la edad de 49 años. 135
años después, es elevado a la categoría de
santo, por la iglesia católica. La obra poética
de san Juan de la Cruz está inspirada en un profundo sentimiento
religioso. A decir de algunos de sus biógrafos, su poesía
en general tiene un estilo similar al bíblico "Cantar
de los cantares" atribuido a Salomón. Nuestro poeta
era un gran conocedor de la Biblia y de la filosofía aristotélica
y platónica; también su obra nos trae aromas de
las Églogas del poeta toledano Garcilaso de la Vega, muy
impregnadas de un cultismo italianizante. El estilo poético
que imprime a su célebre "Cántico" (que
algunos denominan "Cántico espiritual"), tiene
un gran ritmo y musicalidad; compuesto a base de liras -estrofa
ideada por Garcilaso- en las que mezcla y alterna versos heptasílabos
y endecasílabos. Toda la obra de san Juan de la Cruz está
impregnada de un gran misticismo simbolista; también rezuma
un típico estilo de la poesía bucólica y
pastoril. Hay quien afirma que su obra poética está
cargada de una encriptada sensualidad e incluso de cierto erotismo.
Son parecidas apreciaciones a las que algunos estudiosos creen
adivinar en los textos bíblicos ya mencionados. Sus obras
en verso, además del Cántico ya citado y descrito,
son: "Noche oscura"; "Llama de amor viva";
y un conjunto de poemas menores entre los que destaca "El
pastorcico".