EXTENSIÓN CONTEMPLATIVA MÉXICO NORTE
 
EN EVENTOS CONSULTA LOS DETALLES DE LAS VISITAS DE FR. THOMAS KEATING O.C.S.O. Y SR. MARY MARGARET FUNK OSB A MONTERREY, MÉXICO
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

SAN BENITO

Entre las numerosas obras del papa San Gregorio Magno (540-604 dC) uno de los grandes escritores de la Iglesia occidental - se halla el Libro de los Diálogos. Allí Gregorio relata la vida de varios santos venerados en su época. El segundo capítulo de su obra lo dedica a San Benito, nacido en Nursia (Umbria, Italia) hacia el año 480 dC. San Gregorio Magno pudo informarse sobre la vida del monje y abad Benito a través de varios discípulos directos del mismo. Siendo Benito un joven estudiante en Roma, decide cambiar radicalmente su vida haciéndose monje. Una hermana suya, de nombre Escolástica, ya había sido consagrada a Dios desde su infancia. Al inicio de su nueva forma de vida, Benito habita en una cueva de la región montañosa de Subiaco, no lejos de Roma, lugar donde más tarde establecerá varios monasterios con numerosos discípulos. Finalmente se traslada a la región de Montecasino, donde funda un nuevo y célebre monasterio, en el cual reside hasta su muerte. Allí crece su irradiación espiritual, y allí también escribe la conocida Regla para monjes, que a lo largo de los siglos tendría amplísima difusión. Benito muere santamente rodeado de sus discípulos alrededor del año 547 dC. El texto que narra la Vida de San Benito corresponde al Libro II de los Diálogos, escrito unos 40 años después de la muerte de San Benito, hace más de 1500 años. Tuvo amplísima difusión e influencia a lo largo de la Edad Media, y fué luego traducido a todas las lenguas modernas. Está redactado usando la forma literaria de un diálogo entre el propio autor del libro y un personaje ficticio llamado Pedro. Al abordar un texto tan antiguo, es importante tener presente no solo el género literario usado por su autor - la narración de una serie de hechos milagrosos que jalonan la vida del santo -, sino también su intención: escribir no una biografía en el sentido moderno de la palabra, sino más bien mostrar a los fieles (los lectores) la imagen de un verdadero santo: un hombre de Dios, un amigo de Dios, que por serlo participa de los dones divinos de poder y de ciencia (milagros, profecías, etc.). El mismo Gregorio dice en su relato que no se informó acerca de todos los detalles de la vida de San Benito, y que tampoco refiere en su libro todo lo que sabía acerca de él. Para el papa Gregorio Magno, San Benito Abad representa el ideal del monje perfecto, y la narración de su vida es como un programa de vida que presenta a los lectores de su época.